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jueves, 24 de marzo de 2011

Filosofía Prehispánica: tlamatiliztli

Nezahualcóyotl (poeta, filósofo y gobernante)
TLAMATILIZTLI. Término náhuatl cuyo significado literal es sabiduría; analógicamente equivale al concepto filosofía.
            ¿Hubo un saber filosófico entre los náhuas prehispánicos? ¿Se preguntaron e inquirieron racionalmente sobre el mundo, el hombre y la divinidad?
            Para responder a estas interrogantes, primero diremos qué se entiende por filosofía, y después mencionaremos las condiciones que se requieren para que exista dicha filosofía.
            Respecto al primer punto, algunos niegan su existencia tal vez por su ignorancia respecto al tema, por prejuicio racional o porque consideran que la única forma de filosofar es la griega-occidental, la cual es sistemática, lógico-racionalista y universal. En cambio, nosotros aceptamos su existencia porque consideramos que la filosofía es el conato de explicar los problemas profundos existenciales del hombre, por lo que éste filosofa sin necesidad de ajustarse a los modelos griego-occidentales o de situarse en determinada región geográfica, ya que lo que importa es un problema que se ha de enfrentar en la relación del hombre con su mundo; además, cada cultura tiene su modo particular, propio e incomunicable de ver el mundo, a sí mismo y a lo que lo trasciende. Al respecto, el filósofo mexicano Leopoldo Zea en su Introducción de la Filosofía, señala:

Tula
...ver a cada filosofía en su concreción histórica; ...se preguntará acerca del valor circunstancial de cada filosofía, en vez de afirmar el valor universal de alguna de ellas... afirmamos el carácter circunstancial de la filosofía, de todas las filosofías... Si queremos entender a una filosofía, hay que hacerlo partiendo desde el horizonte que le es peculiar... tendrá un sentido, un orden (1953: 14, 15 y 20).

            Por su parte, el filósofo mexicano Mario Magallón Anaya en su Dialéctica de la filosofía latinoamericana, sostiene la existencia de la filosofía náhuatl desde la cultura, del paso del nivel mítico-religioso al de la duda existencial y desde la crítica a la falta de sistematicidad (1991: 19-40).
Flor y Canto
            En cuanto a las condiciones requeridas para que exista la filosofía náhuatl, tenemos al investigador mexicano Miguel León Portilla quien ha destacado en el desarrollo y sistematización de esta tesis con su obra La Filosofía Náhuatl (1956), entre otras. En su articulo El pensamiento prehispánico, considera que es a través de la teoría de la invención histórica formulada por Edmundo O’Gorman, por la que podemos hablar analógicamente de una filosofía prehispánica y de aprehender sus modelos y categorías propias para repensarlas, reinventarlas y de esta manera obtener un sentido para el hombre actual (1963: 15-20); en La filosofía náhuatl, señala que la hay si se tiene la existencia:
            a) De fuentes históricas que muestren el pensamiento náhuatl acerca del universo, de la divinidad y del hombre.
            b) De inquietudes y problemas de carácter filosófico, así como de hombres dedicados a buscar el saber racional (1983: 6, 52 y 62). En cuanto a las fuentes, el legado documental prehispánico es extremadamente rico, pero las de máximo interés para el tema que nos ocupa son: “Textos de los informantes indígenas de fray Bernardino de Sahagún”: Códice Matritense del Palacio Nacional, Códice Matritense de la Real Academia de la Historia, y el Códice Florentino, recogidos por Sahagún a partir de 1547; Anales de Cuauhtitlán, colección hecha por historiadores indígenas del siglo XVI, discípulos de Sahagún, y la Colección de Cantares Mexicanos, recogidos por los discípulos indígenas de Sahagún de 1565 a 1575. 

Quetzalcóatl
El acercamiento a esta rica documentación nos lleva a afirmar la existencia de una visión del mundo, de elaboradas doctrinas religiosas y de una forma peculiar de filosofía náhuatl prehispánica. Respecto a la segunda condición, referimos algunas citas que contienen inquietudes y problemas filosóficos. Así, se preguntaron sobre el valor de lo que existe relacionado con el afán de encontrar satisfacción en las cosas: “¿Qué era lo que acaso tu mente hallaba? ¿Dónde andaba tu corazón? Por esto dar tu corazón a cada cosa, sin rumbo lo llevas: vas destruyendo tu corazón. Sobre la tierra, ¿acaso puedes ir en pos de algo?” (“Cantares Mexicanos”, fol. 2 v); se plantearon el problema de la finalidad de la acción humana, buscaron una explicación racional del sufrimiento, de la vida y de sus obras amenazadas por el fin del quinto Sol: “¿A dónde iremos? Sólo a nacer venimos. Que allá es nuestra casa: donde es el lugar de los descarnados. Sufro: nunca llegó a mí alegría, dicha. ¿Aquí he venido sólo a obrar en vano? No es ésta la región donde se hacen las cosas. Ciertamente nada verdea aquí: abre sus flores la desdicha” (“Cantares Mexicanos”, fol. 3 y 4); también dudaron de los mitos sobre el más allá, porque no estaban satisfechos con las respuestas dadas por el saber religioso: “¿Se llevan las flores a la región de la muerte? ¿Estamos allá muertos o vivimos aún? ¿Dónde esta el lugar de la luz pues se oculta el que da la vida? (“Cantares Mexicanos”, fol. 61 r y 62 r); incluso se cuestionaron sobre la realidad de nuestra vida efímera: “¿Acaso de verdad se vive en la tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea jade se quiebra, aunque sea oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra, no para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. ¿Acaso hablamos algo verdadero aquí, dador de la vida? ...sólo es un sueño... Nadie habla aquí de verdad...” (“Cantares Mexicanos”, fol. 5 v, 13 r y 17 r); pero una de las interrogaciones más profundas y angustiosas les surge ante la honda experiencia de la fugacidad universal de las cosas llevándolos a buscar una fundamentación del mundo y del hombre: “¿Acaso son verdad los hombres? Por tanto ya no es verdad nuestro canto. ¿Qué está por ventura en pie? ¿Qué es lo que viene a salir bien? (“Cantares Mexicanos”, fol. 10 v). 

"In ixtli, in yóllotl" : Educar era formar "el rostro, el corazón"
Estas interrogantes manifiestan la reflexión sobre las cosas y el hombre hasta llegar a contemplarlos como problema. Es un empeño de descubrir problemas y de tratar de resolverlos con la razón elaborando nuevas doctrinas acerca del hombre, del mundo y de la divinidad. Los hombres dedicados a la reflexión fueron los tlamatinime sabios o filósofos, pero no buscaron el conocimiento por el conocimiento mismo, sino el conocimiento que se revela y manifiesta a través de una totalidad, identificable con su existencia y sus modos de ser circunstancial e histórico; algunas categorías propias de su pensamiento fueron expresadas con términos abstractos, y otras, por el camino de la metáfora; entre otras tenemos la doctrina del ser humano como el posible dueño de un rostro y un corazón; las diversas concepciones de flor y canto; el ideal de quien aprende a dialogar consigo mismo para enseñar a mentir la materia inerte; la concepción de la verdad entendida como “fijación sólida o enraizamiento profundo” la refieren al hombre.

            “Cantares Mexicanos”, folios 2 v, 3, 4, 5 v, 10 v, 13 r, 17 r, 61 r y 62 r, en León Portilla, Miguel. La Filosofía Náhuatl estudiada en sus fuentes, UNAM, México, 1983, (1956), pp. XVI, XIX, XX, XXII, 3-27, 52, 55-60, 62 y 67. León Portilla, Miguel. “El pensamiento prehispánico”, en Estudios de Historia de la Filosofía en México, UNAM, México, 1963, pp. 11-72. León Portilla, Miguel. Los Antiguos Mexicanos a través de sus crónicas y cantares, Fondo de Cultura Económica, México, 1983, (1961). León Portilla, Miguel. Códice Chimalpopoca. Anales de Cuauhtitlán y Leyenda de los Soles, UNAM, México, 1992, (1945). Garibay Kintana, Ángel Ma. Poesía Náhuatl, Cantares Mexicanos, vol. II, UNAM, México, 1993, (1965), y vol. III, 1993, (1968). Garibay Kintana, Ángel Ma. Historia de la Literatura Náhuatl, vol. I, Porrúa, México, 1987, (1953), y vol. III, 1987, (1954). Magallón Anaya, Mario. Dialéctica de la filosofía latinoamericana. Una filosofía de la historia, UNAM, col. 500 años después, núm. 6, México, 1991, pp. 17-40. Zea, Leopoldo. Introducción a la Filosofía. La conciencia del hombre en la filosofía, UNAM, México, 1991, (1953).

Fuente: http://www.cialc.unam.mx/pensamientoycultura/biblioteca%20virtual/diccionario/tlamatiliztli.htm

El historiador Miguel León-Portilla ha contribuido al conocimiento de la concepción del mundo y literatura de los pobladores del México prehispánico

La obra del historiador Miguel León-Portilla revela el pensamiento de los antiguos mexicanos e inaugura un estilo muy personal de acercamiento a los textos. Defiende la autonomía de los pueblos indígenas y recoge poemas en sus lenguas. También ha contribuido notablemente a la comprensión de la filosofía náhuatl, estudiada en sus fuentes, la cual ha sido traducida a varios idiomas. Conaculta le rinde homenaje en el 85 aniversario de su nacimiento, que se cumple este 22 de febrero.

Miguel León-Portilla nos ha revelado, gracias a sus puntuales estudios, la concepción de los pobladores de Mesoamérica. Ha estudiado su lengua, su poesía, la logrado mostrarnos con plenitud de expresión la particularidad de la visión indígena; ha sido, al propio tiempo, defensor de la autonomía de los pueblos indígenas.

La valía de la trayectoria de Miguel León-Portilla ha sido reconocida por un sinnúmero de premios y distinciones académicas, entre las que destacan: Reconocimiento al Mérito Universitario 2007, por 50 años de labor académica 2007; el Premio Kalam Silvert (2006), otorgado por Latin American Social Studies Association (San Juan Puerto Rico), Premio Tlamatili (2005), de la Universidad Iberoamericana; Orden del Mérito Cívico, en grado de Gran Cruz, concedida por el Rey de España en 2003; Presea Estado de México 2001-José María Luis Mora, otorgada por el Gobierno del Estado de México (2002); así como el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en Historia, Ciencias Sociales y Filosofía, en 1981.

También ha sido merecedor del Premio Bartolomé de las Casas, X edición, otorgado por el Gobierno Español en 2001;  el Premio Internacional Menéndez Pelayo, otorgado por la Universidad de Santander (España), en 2001; el nombramiento como Caballero en la Orden Nacional de las Palmas Académicas, otorgado por el Gobierno de Francia en el 2000; el Premio Internacional Alfonso Reyes 2000, otorgado por la Sociedad Alfonsina Internacional, A. C., el Premio Universidad Nacional en 1994, y la Medalla Belisario Domínguez en 1995.

Miguel León-Portilla nació el 22 de febrero de 1926 en la Ciudad de México. Inició sus estudios en Guadalajara, Jalisco, y Los Ángeles, California, en esta última obtuvo el título de Master of Arts, con la mención Summa cum Laude.

En la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Facultad de Filosofía y Letras, se doctoró en filosofía, dirigido por Ángel María Garibay, con la tesis titulada La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes. Ha aparecido después, en versión revisada, en traducciones al ruso, inglés, francés, alemán y checo.

Asimismo ha escrito Los antiguos mexicanos, La visión de los vencidos (traducida a quince idiomas), Literaturas indígenas de México y Tonantzin Guadalupe. Pensamiento náhuatl y mensaje cristiano en el Nican Mopohua (2001), entre muchos otros.

El autor de Visión de los vencidos ha recibido los Doctorados Honoris Causa de la Universidad Complutense de Madrid (España); Universidad de La Habana (Cuba); de la Pontificia Universidad Católica del Perú (Lima); de la Universidad State San Diego (California, EU);  de la Universidad Iberoamericana (otorgado por las seis universidades del sistema educativo iberoamericano en 2002); de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la Brown University, en Providence (Rhode Island, EU) y de la Université Toulouse Le Mirail (Toulose Francia), entre otros.

Miguel León-Portilla ha sido profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM desde 1957, director del Instituto de Investigaciones Históricas, miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM, y actualmente es Investigador Emérito del Instituto de Investigaciones Históricas, con antigüedad desde 1957.

Ha impartido numerosas conferencias y pertenece, como consejero, al Instituto de Civilizaciones Diferentes, de Bruselas, Bélgica; a la Sociedad de Americanistas con sede en París, Francia; a la American Anthropological Association, a la Sociedad Mexicana de Antropología, a la Academia de la Investigación Científica, a la Academia Mexicana de la Historia (de la que ha sido director), a la Academia Mexicana de la Lengua, a la American Historical Association, a la National Academy of Sciences y a otras instituciones culturales mexicanas y foráneas.

Es asesor de la revista California History y fue coordinador de la Comisión Nacional del V Centenario 1492-1992.

El doctor León-Portilla es miembro de El Colegio Nacional desde el 23 de marzo de 1971. Su conferencia inaugural, La historia y los historiadores en el México antiguo, fue contestada por Agustín Yáñez.

En aquella ocasión, dedicó su alocución al “recuerdo de quienes dedicaron sus vidas al estudio del legado espiritual prehispánico”, y recordó a sus ilustres maestros como don Francisco del Paso y Troncoso, don Pablo González Casanova sénior, don Manuel Gamio, don Ángel Ma. Garibay y don Alfonso Caso.

Rindió tributo a los hombres que, como Bernardino de Sahagún, participaron también en la empresa de rescate de nuestra tradición prehispánica: “…así los tlatóllotl y los glifos de los códices no se perdieron para siempre. El nuevo pueblo, en proceso de formación, tendría la posibilidad de conocerse mejor, reconstruyendo la imagen de esa porción de su ser que es lo indígena”.

–¿Cómo fue su acercamiento a la literatura nahua? –le preguntó el historiador Enrique Krauze en una entrevista publicada en El País, en 2001.

–Me cautivaban las preguntas que se planteaban en los cantares indígenas antiguos: me recordaban a los presocráticos. Y llegué a caer en lo que parecía una locura: hablar de un posible pensamiento filosófico indígena. Entonces le dije al padre Garibay: “Quiero averiguar esto”. Y me preguntó: “¿Usted sabe náhuatl? ¿No? Pues tiene usted que estudiarlo, ¡hombre!”. Entonces me metí y pude, en unos ocho o diez meses, saber algo de náhuatl. En las lecturas que hacía me topé con el relato que Sahagún conservó acerca de la conquista. Y todo eso me fascinó. Y luego voy viendo que existen otros relatos en los Anales de Tlatelolco, y que hay muchos códices e imágenes de todo esto. “¡Qué barbaridad!”, me dije: “¡Esto es una cosa increíble!”. Recordé entonces lo que Vasconcelos dice en su Breve historia de México: “Estos indios estaban tan mal que ni siquiera se dieron cuenta de lo que les pasó con la Conquista”. Había que refutarlo. Y le dije a don Ángel María Garibay: “Pues vamos a publicar esto, vamos a publicarlo pensando en lo que es, la Visión de los vencidos, en el sentido de que no son sólo los vencedores los que escriben la historia”. Y así lo hice. Se trata de una verdadera epopeya, como dice José Emilio Pacheco.

Sobre su acercamiento al mundo prehispánico le dijo a Krauze: Hay límites infranqueables: jamás podré pensar ni sentir como un sabio nahua prehispánico, un tlamatini: es imposible. Tengo alumnos en la universidad, de estirpe nahua, y les digo: “Imagínate que entra un tlamatini ahora: ¿qué haríamos para preguntarle?: tendríamos que preguntarle desde nuestro punto de vista del siglo XXI, y entonces él no nos entendería; quedaríamos igual: lo que nos dijera sería como otro texto antiguo más, y nos quedaríamos con el mismo problema”. En ese sentido creo que hay límites infranqueables. Pero también creo que, en cierto modo, podemos llegar a saber mucho más que Sahagún, porque él no tenía un cuadro de todo lo que eran las creaciones mesoamericanas: no tenía idea de lo que había en Yucatán, por ejemplo; no tenía idea de que en Casas Grandes, allá en Chihuahua, había vestigios de una irradiación cultural de Mesoamérica. Sahagún ignoraba muchas cosas que nosotros conocemos hoy.

Algunos de sus libros más recientes son: México: Muchas lenguas y culturas. Su florecer en un universo de biodiversidad (Santillana, segunda edición,  2007); Fray Bernardino de Sahagún ¿Nuestros dioses han muerto? Confrontación entre franciscanos y sabios indígenas México, 1524 (Edición, introducción y versión del náhuatl de Miguel León-Portilla) (Editorial Jus, 2006); Poesía Náhuatl la de ellos y la mía (Editorial Diana, 2006); Aztecas-Mexicas. Desarrollo de una civilización originaria (Ediciones Algaba, España, 2005) y La tinta negra y roja. Antología de poesía náhuatl (2008) y Antigua y Nueva Palabra, Antología de literatura mesoamericana desde los tiempos precolombinos hasta el presente (Aguilar, 2004).

Autor de más de 40 libros y varios cientos de artículos especializados, León-Portilla que abarcan una gran amplitud de temas como la cultura, la lengua y la literatura prehispánicas, especialmente del mundo náhuatl; además del humanismo de varios pensadores novohispanos, en particular la impronta de los primeros misioneros franciscanos y, posteriormente, de los intelectuales jesuitas. Además, ha difundido la existencia y sus dinámicas internas de las comunidades indígenas que aún perviven en el territorio mexicano, y ha promovido la defensa de los derechos humanos de éstas. Asuntos tratados en su libro Pueblos originarios y globalización (El Colegio Nacional, 1997).

El libro Visión de los vencidos, publicado en 1959, le da dado fama mundial, por presentar de manera muy gráfica cómo los letrados indígenas consignaron, desde su punto de vista, la Conquista de México por el ejército comandado por Hernán Cortés; así como los llamados “cantos tristes” (tlaxcaltecáyotl) donde se da cuenta de la derrota. Con motivo del 40 aniversario de la edición de este libro, el Conaculta, el INAH, la UNAM y el Colegio Nacional organizaron un homenaje a su autor en 2009.

Algunas de sus obras más conocidas son: Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares (1961); El reverso de la conquista. Relaciones aztecas, mayas e incas (1964); Tiempo y realidad en el pensamiento maya (1968); México-Tenochtitlan, su espacio y tiempos sagrados (1979); La multilingüe toponimia de México: sus estratos milenarios (1979); Hernán Cortés y la Mar del Sur (1985); Cartografía y crónicas de la Antigua California (1989); Quince poetas del mundo náhuatl (1993); Francisco Tenamaztle (1995); Bernardino de Sahagún, pionero de la antropología (1999) y La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes (1993).

En México es miembro de El Colegio Nacional, de la Academia Mexicana de la Lengua; de la Academia Mexicana de la Historia; Academia de la Investigación Científica y de la Sociedad Mexicana de Antropología; también es Consejero del Instituto de Civilizaciones Diferentes (Bruselas, Bélgica); Sociedad de Americanistas (París, Francia); American Anthropological Association; de la Real Academia de Artes y Letras de Extremadura; Sociedad de Antropología de Nicaragua; Sociedad Folklórica de Venezuela; Miembro del Comité Permanente del Congreso Internacional de Americanistas; Sociedad Defensora del Tesoro Artístico de México; Comité de Historiadores Mexicanos y Norteamericanos; American Historical Association; Smithsonian Council; National Academy of Sciences (Washington, DC.) y la Academia Portuguesa da Historia.
JLB

Fuente: (CONACULTA)
http://azteca21.com/n/index.php/mexico-lindo/historia/14182-el-historiador-miguel-leon-portilla-ha-contribuido-al-conocimiento-de-la-concepcion-del-mundo-y-literatura-de-los-pobladores-del-mexico-prehispanico-

85 años de Miguel León Portilla


Canal 22 ofreció homenaje a Miguel León Portilla por sus 85 años
Para guiar a los hombres que aquí habrían de vivir era necesario rescatar la raíz de la antigua cultura, el testimonio del recuerdo, la conciencia de la historia.

Ningún especialista en historia y filosofía prehispánicas ha logrado dominar el náhuatl y el maya como lo ha hecho Miguel León Portilla para entender el pensamiento indígena a partir de sus propias fuentes. Nadie antes que él puso sus ojos en La visión de los vencidos para narrarnos el encuentro de dos mundos.
Visionario, vanguardista, polémico e indispensable para la comprensión del mundo mágico de nuestros antepasados, Miguel León Portilla es a quien se le dedica este Lunes temáticos en honor a sus 85 años de vida.

Fascinado por la cosmogonía del mundo prehispánico, Miguel León Portilla se acerca a la literatura náhuatl para descubrir un mundo lleno de poesía, sabiduría y significados. Contrariamente a lo planteado por los cronistas e historiadores durante casi 500 años, los aztecas lejos de ser un pueblo bárbaro, fueron una de las civilizaciones más ricas de Mesoamérica. León Portilla, uno de los filósofos e historiadores del siglo XX se ha empeñado en esclarecerlo.

Nacido en la ciudad de México el 22 de febrero de 1926, la cercanía con su tío, el antropólogo Manuel Gamio, le permitió a López Portillo admirar desde niño la cultura de nuestros antepasados. Discípulo del Padre Ángel María Garibay, Miguel estudia náhuatl y posteriormente maya, para conocer a través de sus propios textos, la filosofía de los pueblos indígenas.

Mediante la interpretación de los códices que contienen la cultura y poesía de las culturas indígenas, el especialista propone en 1956, con su tesis La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, una versión diferente del pensamiento azteca que escandaliza y revoluciona el desarrollo de la investigación histórica en México.

En 1959, el doctor León Portilla vuelve a cuestionar la historia mesoamericana con La visión de los vencidos, obra que ha sido traducida a catorce lenguas y alcanza ya, una veintena de reediciones. Autor de más de 20 libros, entre los que sobresalen también: Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, Quince poetas del mundo náhuatl, El templo mayor y Cartografía y crónicas de la antigua California, León Portilla es siempre un promotor de las culturas indígenas, del pasado y del presente.

Merecedor de infinidad de distinciones y reconocimientos en México y el mundo el Doctor se ha entregado durante más de 40 años a la docencia, investigación y difusión del mundo náhuatl, universo conformado por flores y cantos que nos revelan una profunda concepción estética de la vida…

Fuente: http://www.canal22.org.mx/21022011/recomendacion04.html